REVÓLVER SMITH & WESSON MODELO PD AIRLITE .44 MAGNUM
La familia PD (Personal Defense) de la Smith & Wesson se caracteriza por tener sus armazones constituidos por una ligera y resistente aleación de Scandium y Aluminio. Los tambores, por el contrario, se hallan confeccionados en el noble y liviano Titanio. El objetivo de esta serie en particular está orientado a todos aquellos que, debiendo portar un arma de defensa en forma permanente, no quieren sentirlas colgando pesadamente de sus cómodas humanidades. Según la fábrica y algún que otro incondicional adulador, la línea PD en general se encuentra dotada de una durable y resistente “terminación negra”. A mi criterio no es ni muy durable ni muy resistente, ya que al aspecto y a los fines prácticos es un vulgar anodizado que se semeja estéticamente (salvando las diferencias) más bien a una berreta pintura horneada del tipo a las utilizadas en nuestras viejas y queridas pistolas FM vernáculas. En resumen, para quien no los porta será más que suficiente, pero para quien intente llevarlo permanentemente consigo sujeto al rigor diario y a los climas subtropicales, al poco tiempo los filos comenzarán a aparecer “desnudos” e inexorablemente brillantes, dándole al arma el mismo aspecto que el de una mesa de luz confeccionada con madera de cajones de manzanas. QUIEN FUERA BIZCO, PARA PODERTE VER DOS VECES… Como sale de fábrica, el 329 PD Airlite viene presentado en un práctico maletín plástico de color azul con algunos accesorios innecesarios. Con ellos me refiero al “candado” para inutilizarlo durante el posible almacenaje del mismo y a la “llave” para bloquear su acción mediante la desubicada “cerradura” que se encuentra por encima del comando de apertura del tambor. Hay un casi excelente esmero en la terminación, el que se ve traducido por la ausencia de marcas de maquinados y demás detalles desagradables que se encuentran fácilmente en cualquier arma de producción actual. En mi ejemplar en particular, sin embargo la embarraron con una porción considerable del armazón que (supongo accidentalmente) no llegó a tomar la coloración negra requerida. Lo bueno es que esta porción quedó oculta por cualquiera de los dos modelos de cachas con que viene dotado. Se extraña el practico “kit de limpieza” (incluido destornillador) que acompañaban a todos los modelos de la década del 80. Elementos mucho más necesarios y prácticos que el estúpido candado y la llave “antiopas”. Modelo: 329 PD Airlite Calibre: .44 Magnum/.44 Special Capacidad: 6 cartuchos Largo del cañón: 4” Guión: HI-Viz Alza: Totalmente regulable, en deriva y altura, con abertura en V. Empuñadura: Madera y Monogrip Hogue (ambas) Armazón: N Largo total: 9,5” Peso: 730 gramos. Disparador en DA: 4,6 kg. Disparador en SA: 2 kg. Materiales: Aleación de Scandium en armazón y recubriendo el cañón, titanio en el tambor, acero en el cañón propiamente dicho y en martillo, disparador y piezas pequeñas del mecanismo. “Mis impresiones pasan como el humo, pero dejan tras sí dicha secreta, yo soy, por tus palabras presumo un revólver para nada berreta” Curioso detalle el de la chapa de acero inoxidable situado por sobre la parte superior del cono de forzamiento del cañón, en el puente del armazón. Este refuerzo que de perfil se ve “en V”, no tiene otra función explicable que la de evitar el “flame cutting”, conocido por estas pampas como “efecto soplete”. Este fenómeno, que nada tiene que ver con lo que los desviados sexuales realizan sobre los travestis, es prácticamente inevitable que se produzca en los revólveres de potencia considerable con el uso prolongado. La verdad, es que estéticamente la adición de la “chapita” no es una solución muy atractiva, ya que termina rompiendo la armonía general del arma, dándole un aspecto “bagualoide” que no se condice con el valor monetario del preciado adminículo. Incluso luego de unos pocos tiros, notaremos que la “sopleteada” de los gases incandescentes sobrepasa la pequeña superficie de la chapa en cuestión, terminando por decolorar (¿y con el tiempo desintegrar?) a la porción de scandium del armazón que queda descubierta a su alrededor. Esperemos que esto nunca ocurra, o realmente voy a llorar amargamente. Eso si que sería un verdadero drama.