REVÓLVER NAGANT OBRAZETS DE 1895
En esta nota, no voy a escribir una larga historia sobre la evolución del armamento de los ejércitos porque mi capacidad no me lo permitiría, así tuviese Internet. La introducción de la nota que hoy les presento, estimados lectores, es para ilustrar y conocer un poco más a un legendario revólver, el Nagant M 1895. A partir de 1880 aproximadamente, varios gobiernos y ejércitos del mundo comenzaron a darse cuenta que las armas cortas con las que estaban dotando a sus fuerzas, se acercaban rápidamente al final de sus días. Suiza fue uno de los primeros países en ver esto; y la considero pionera en desarrollar, poner a punto y equipar sus tropas, de un revólver de gran calidad y pequeño calibre, me refiero al modelo de ordenanza M 1882. A este lo siguió el también buenísimo Lebel M 1892 francés, en calibre 8 mm Lebel, ya de pólvora sin humo, pero 10 años después. Entonces aquí aparece el rusito de la película. EL NAGANT M 1895 Los norteamericanos en el año 1890, ya tenían en servicio los New Navy calibre 38”, mientras que el ejército del Zar, aún seguía utilizando los S&W 1874 model N°3, calibre .44 Ruso que les habían vendido los yankees, y el negocio de Ludwid Loewe y todo lo demás. El fierro, sin duda era y sigue siendo una máquina, sobre todo para aquellos a los que como a mí, nos apasiona este tipo de armas. Pero la realidad, dice y dicta otras cosas. La doble acción por ejemplo, o que el calibre de armas cortas y largas, sean iguales, por una cuestión de logística, etc, etc. El Nagant, o “Nagane”, como lo llamaban los rusos, paso a la historia de las armas de fuego, no por sí misma, sino por el diseño de su extraño cartucho. El fin que tenía el proyecto del arma, evidentemente fue logrado, ¿Cuál era? Evitar la fuga de gases a muy alta presión, entre el frente del tambor, y el cono de forzamiento del cañón. Se pensaba, con cierta lógica, que debido a esa fuga de presión, el ya proyectil, perdería velocidad y por consiguiente energía. Más adelante veremos que no es tan así. El Nagant comienza su carrera beligerante en la guerra ruso japonesa (1904-1905), luego intervino de la mano de un bolchevique llamado Yourovsky en la matanza del Zar Nicolás II y toda su familia en el palacio Ekaterinbourg (creo que se escribe así) en la noche del 16 al 17 de julio de 1918. Luego siguió su carrera en la primera y mitad de la Segunda Guerra Mundial. La producción comienza en 1895 en Lieja (Bélgica) en la fábrica de Nagant hasta 1901. Mientras esto ocurre, los rusos, van preparando y montando el herramental y maquinaria, para producirlo en el arsenal de Tula (Rusia). Acá lo produjeron hasta el año 1941, en que continuaron con la fabricación de la pistola semiauto Takarev TT30, a la que siguió la TT33. El M 95, siguió prestando servicio, en tropas auxiliares, policías, guerrilleros, etc, coexistiendo junto a la Mauser C96 y la Tokarev TT30. No se conoce a ciencia cierta, la cantidad de Nagant producidos, pero se estima que para 1918, se habían fabricado unas 500.000 unidades. En Rusia existían diferencias sociales muy profundas, había nobles y plebeyos, esto, aunque parezca mentira, dio lugar a que los revólveres Nagánt M 95, se construyeran de simple acción para la tropa, y de doble, para la oficialidad y demás jerarcas del régimen. Dicen que fue un arma sin “ideología”, dado que en sus 50 años de vida, 22 de ellos estuvo en servicio para el régimen zarista. Los otros 28 años para el comunismo. EL SELLADO DE GASES Este tema, parece que tenía preocupado a varios armeros de tiempos muy lejanos. Los principios del sistema, los comenzó a experimentar, un armero norteamericano llamado Elisha Collier en un revólver de chispa en el año 1818. si bien el cilindro, debía ser rotado manualmente, el mecanismo que hacía avanzar a éste, parece que funcionaba bien (lo que no me queda claro, es el tema de las chispas). También el famoso armero inglés Willian Greener trabajó sobre el tema en 1854 con un rifle, con tambor giratorio a percusión. Parece que un francés, de apellido Henard, en 1876, efectuó su incursión en estos trabajos, y así, algunos armeros más. Esto lo hacían desplazando o bien el tambor, o retrocediendo el cañón del arma. Mucho más hacia nuestros tiempos, en 1886, el armero Henri Pieper, fue el que más perfeccionó el mecanismo, patentando el sistema mecánico que hacia avanzar al tambor con seguridad, sino que también lo hizo, con un cartucho de diseño único, en el cual, la vaina obturaba completamente el espacio entre tambor cañón. Pero también en 1886, la firma Smith & Wesson (leyó bién), S$W, incursionó en el tema. A pedido del famoso tirador de la época, Chevalier Ira Payne, la S&W puso a punto un revólver de simple acción designado 38-44 N°3, incorporado a su producción de serie desde 1887 hasta 1910. En el arma se aplicó el mismo sistema que SyW utilizó para su revólver rifle de 1880, recámaras cilíndricas de extremo a extremo del tambor, y bala sumergida totalmente dentro de la vaina. Con este tipo de cartucho, ni bien la bala abandonaba a aquella, ya se está introduciendo o tomando el estriado, reduciendo de esta forma más “simple”, la pérdida de gases. Estos cartuchos se produjeron hasta 1920.